




Excursión “AZÚCAR, TABACO Y RON”
El Museo del Azúcar y el Vapor “José Smith Comas” en Cárdenas, Matanzas, es un destino cultural excepcional que invita a los visitantes a adentrarse en el corazón de la histórica industria azucarera cubana. Ubicado en el antiguo ingenio azucarero Central Progreso José Smith Comas, uno de los sitios industriales más emblemáticos de la época colonial cubana, el museo celebra la profunda conexión del país con la producción azucarera y la tecnología del vapor, convirtiéndolo en una visita obligada para amantes de la historia, familias y viajeros culturales. Al llegar al museo, los visitantes quedan inmediatamente impresionados por la magnitud y la autenticidad del sitio. El vasto complejo conserva las instalaciones originales de molienda, gigantescos engranajes, máquinas de vapor y la estructura arquitectónica que antaño impulsó una de las centrales azucareras más productivas de la isla. Al recorrer las exhibiciones, el eco del pasado resuena en cada rincón, desde la pesada maquinaria de hierro hasta las exposiciones interpretativas que explican cómo los tallos de caña se transformaban en el edulcorante más codiciado del mundo.
Una de las características más atractivas del museo es su colección de locomotoras de vapor históricas. Con más de dos docenas de máquinas en exhibición, algunas de finales del siglo XIX y principios del XX, los visitantes pueden admirar la artesanía y la ingeniería que impulsaron las rutas de transporte agrícola de Cuba. Para muchos visitantes, estas majestuosas máquinas son un punto culminante de la visita, ofreciendo oportunidades fotográficas y un poderoso vínculo con el patrimonio industrial. La experiencia en el museo es educativa e inmersiva. Paneles informativos y visitas guiadas guían a los visitantes a través de las etapas de la producción azucarera, desde la cosecha de la caña hasta la molienda, la clarificación y la refinación. Las historias de los trabajadores, ingenieros y comunidades que influyeron en esta industria añaden una dimensión humana a las exhibiciones técnicas, ayudando a los visitantes a apreciar el papel del azúcar no solo como producto, sino como una fuerza cultural en la sociedad cubana.
La Ronera de Cárdenas, ubicada en la vibrante provincia de Matanzas, en Cuba, se erige como un monumento vivo a la arraigada tradición ronera de la isla. Fundada originalmente en 1878 por el empresario español José Arechabala Aldama bajo el nombre de La Vizcaya, esta destilería se convirtió en uno de los complejos industriales más importantes de Cuba a finales del siglo XIX y principios del XX. Fue aquí, en el corazón de Cárdenas, donde se concibieron y elaboraron algunos de los licores más emblemáticos de la historia cubana. Desde sus inicios, la fábrica fue más que una destilería de ron: fue un pilar de la industria local y la vida comunitaria. Con el histórico puerto de Cárdenas como telón de fondo y sus fértiles cañaverales, La Vizcaya se hizo famosa por producir licores de alta calidad a partir de melaza, el dulce residuo de la producción de azúcar. Con el tiempo, la habilidad e innovación de la destilería contribuyeron a forjar la reputación mundial del ron cubano. Entre sus paredes y bodegas de añejamiento nació uno de los nombres más legendarios de los licores: Havana Club, introducido por la familia Arechabala en 1934, mucho antes de que la marca se convirtiera en sinónimo de la identidad cubana en todo el mundo.
Hoy, la Ronera de Cárdenas perpetúa ese legado bajo la dirección de Corporación Cuba Ron S.A., como uno de los centros de producción de ron más perdurables de la isla. Aunque sus edificios históricos reflejan tanto el paso del tiempo como la evolución de la industria cubana, la esencia de su legado sigue vigente. La maquinaria, los espacios de fermentación y las bodegas de la destilería evocan la historia de generaciones de maestros roneros cuya pericia transformó la simple caña de azúcar en licores de clase mundial. Quienes visitan la Ronera pueden percibir la profunda resonancia cultural del ron en la vida cubana, desde el pulso rítmico de la herencia industrial hasta el atractivo sensorial de las barricas añejadas en roble y la fragante melaza. El sitio ejemplifica la fusión de artesanía y tradición que define al ron cubano, ofreciendo una visión evocadora de una bebida que es a la vez un emblema nacional y un tesoro gastronómico mundial.
-Recogida en los hoteles según horario escalonado establecido para la excursión, -Guía de Turismo
Días de la semana con salidas garantizadas: LUNES, MIÉRCOLES y SÁBADO.
OBSERVACIONES:
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