




Excursión “TRINIDAD, DETENIDA EN EL TIEMPO”
Adéntrese en un mundo donde la historia se ha preservado a la perfección y cada calle cuenta una historia. Trinidad, Cuba, a menudo descrita como una ciudad congelada en el tiempo, es uno de los tesoros coloniales más encantadores del Caribe: un destino extraordinario donde el pasado se mantiene vívidamente vivo en su arquitectura, cultura y ritmos cotidianos. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Trinidad ofrece a los viajeros un viaje inolvidable a través de siglos de historia cubana, envuelto en una atmósfera de encanto, autenticidad y belleza atemporal. Pasear por Trinidad es como entrar en un museo al aire libre. Las calles empedradas, las mansiones coloniales meticulosamente conservadas, las fachadas de colores pastel y los balcones de hierro forjado crean un paisaje que ha cambiado poco desde la época dorada de los siglos XVIII y XIX. Esta fue la época en que la riqueza del comercio azucarero transformó a Trinidad en una de las ciudades más prósperas de Cuba, una época aún visible en sus grandes residencias, elegantes plazas y ornamentados detalles arquitectónicos.
En el corazón de la ciudad se encuentra la icónica Plaza Mayor, una obra maestra del diseño urbano colonial, rodeada de palacios históricos, museos y la majestuosa Iglesia de la Santísima Trinidad. Aquí, el tiempo parece detenerse mientras los visitantes se sumergen en la atmósfera, observan a los artesanos exhibir sus artesanías y escuchan la música tradicional que se extiende por el aire. Las calles circundantes están repletas de museos que conservan valiosos artefactos, muebles de época e historias que iluminan el vibrante pasado de Trinidad. Pero Trinidad es mucho más que una historia estática: es un patrimonio vivo y palpitante. La ciudad cobra vida con los ritmos de la música cubana cada noche, cuando plazas, patios y tradicionales casas de la música se llenan de lugareños y viajeros bailando al son del son, la salsa y la trova. La fusión del paisaje colonial y la vibrante expresión cultural crea una energía única, nostálgica e irresistible.
El encanto de Trinidad se extiende más allá de su arquitectura. Sus habitantes son cálidos, artísticos y profundamente orgullosos de sus tradiciones. Los artesanos locales elaboran cerámica, bordados y ebanistería con técnicas transmitidas de generación en generación. Los músicos tocan con pasión en cafés y pequeños locales, mientras que los aromas de la cocina cubana se respiran en restaurantes familiares y cocinas tradicionales. Rodeada de montañas, valles y playas vírgenes, Trinidad es también una puerta de entrada a maravillas naturales. A solo minutos se encuentra el Valle de los Ingenios, otro tesoro de la UNESCO, y las hermosas costas de Playa Ancón. Esta combinación de riqueza cultural y belleza natural convierte a Trinidad en un destino donde todo viajero encontrará algo que le enamorará.
Visitar Trinidad es experimentar una ciudad donde el tiempo se detiene, pero la vida fluye con arte, historia, música y alma. Es un lugar que invita a la exploración, la reflexión y la conexión; un lugar donde el pasado y el presente coexisten en perfecta armonía. Trinidad no es solo un destino; es un viaje atemporal al corazón más auténtico de Cuba.
Días de salida: DIARIA.
• Se recomienda: ropa ligera, gafas de sol, gorras o sombreros, tenis, sandalias o calzado confortable, protección solar y cámara fotográfica. • Se recomienda llevar una botella de agua. • Recomendamos llevar dinero en efectivo en pequeñas denominaciones para souvenirs, bebidas y propinas.
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